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Hablar de Afganistán

By Entre Comillas
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por Xavier Fregoso Noble

Mucho se ha dicho sobre la situación, aún en desarrollo, que sucede en Afganistán. Se han visto opiniones diversas en noticieros, periódicos, redes sociales y conversaciones de sobremesa respecto a cuáles son las causas, quiénes son los culpables y cuáles son las posibles soluciones a lo sucedido. Es un hecho que, tras el ataque del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas, Estados Unidos decidió junto con una coalición de aliados, enviar tropas militares a Afganistán para responder a Al Qaeda. 20 años después anunció su retirada planteando que el ejército y el gobierno de Afganistán se encontraban listos para poder hacer frente a amenazas como los talibanes. Tras una ofensiva relámpago del Talibán, el ejército y el gobierno se replegaron dejando en manos de este grupo la capital Kabul.

Bien podríamos realizar un recuento punto por punto de cada una de las caras del conflicto. No obstante, poco se podrá aportar a la información ya disponible. En su lugar, este artículo pretende dar algunas herramientas sobre cómo podemos informarnos de la situación, de qué forma se puede detectar información falsa y, sobre todo, combatir algunos prejuicios que se tienen respecto a la situación en Afganistán.

Existen tantas opiniones como personas hay en el mundo. Con la facilidad de posicionar un comentario en internet, es sencillo navegar entre opiniones pensando que se está accediendo a hechos. En primer lugar, es de suma importancia recurrir primero a leer bibliografía sobre historia, geografía, política, economía, cultura, sociología, etc. Quien piense que podrá opinar de manera profunda, habiendo leído un par de infografías en Instagram, simplemente emitirá un comentario extremadamente limitado. Existe mucha información relevante y actualizada en Internet de universidades de gran prestigio sobre el tema a la que se puede acceder con gran facilidad. 

Además, podemos encontrar portales en internet de noticias como BBC, CNN, New York Times, etc. que bien pueden aportarnos de algunos hechos recientes. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que la perspectiva de estos portales será, posiblemente, distinta a un portal de noticias local, o regional, dado que la abstracción e interpretación de los sucesos se realiza por personas mayoritariamente del norte global, específicamente Europa y América del Norte. Este punto de vista puede, sin duda, ser cierto y atinado, sin embargo hay que ser críticos cuando abstraemos información, en particular respecto a perspectivas occidentales sobre una situación en el Medio Oriente.

Por su parte, resulta de profunda relevancia tener cuidado con los conceptos utilizados para nombrar aspectos de la situación. Desde el nombramiento de la región en la que se encuentra Afganistán como Medio Oriente, nos enfrentaremos a un encuentro de perspectivas. Algunos la señalan como Asia del Sur, otros como el Gran Oriente Medio y otros más como el Oriente Medio a secas, en su perspectiva tradicional. Dependiendo de las aseveraciones que le sean asignadas a los análisis, Afganistán podría pertenecer a una región u otra. Por lo anterior es importante recordar que una región no es determinada exclusivamente por aspectos geográficos, sino también sociales, políticos, económicos y culturales.

De la mano de lo anterior cabe resaltar que de vez en vez se utilizan de forma indistinta los conceptos Islam, musulmán y árabe. Resulta de relevancia primordial comprender que son ideas distintas. En pocas palabras, el Islam es la religión que profesan las personas que creen en Mahoma como profeta y a Alá como su único dios, además de ser el Corán su libro sagrado. Las personas musulmanas son aquellas que profesan el Islam, mientras que los árabes son personas que comparten rasgos culturales, siendo principalmente la lengua árabe el principal vínculo, a pesar de que el Islam no es una característica necesaria para ser una persona árabe. 

Finalmente, cabe recurrir a retomar aspectos lógicos para poder generar una opinión informada al respecto de la situación en Afganistán. Como ya fue mencionado, el primer paso es informarse en fuentes de relevancia, actualizadas y verídicas. Empero, la interpretación de estos datos no encontrará mucha trascendencia si se utiliza para generar opiniones basadas en prejuicios. 

Efectivamente, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y diversos ataques terroristas alrededor del mundo, se ha creado una idea generalizada de asociación a las personas musulmanas con terrorismo. Es tarea, ahora, combatir con hechos e información real las corrientes de islamofobia, en especial en este tipo de situaciones como la que observamos en el país afgano, sin recurrir a desestimar las aristas de vulneración de personas que pueden y han  sucedido. A partir de conocimiento sobre la situación, comprendiendo los hechos y las diferentes causas y consecuencias, nos llevará a hablar de Afganistán de una forma que contribuya a la discusión de temas coyunturales de carácter internacional.

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