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La vacuna popular

By Entre Comillas
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por Rodrigo de la Peña

Una vacuna popular responde a plantear la creación de un inmunógeno libre de patente que permita la producción masiva por parte de cualquier laboratorio interesado. La producción de dicho tratamiento generaría una competencia de proporción masiva, que terminaría por reducir el precio de mercado al valor marginal de producir una unidad más. La producción de esta a grandes rasgos, suena como la mejor opción a tomar, pues permite terminar con el problema del COVID-19 de manera más rápida. Sin embargo, plantear una vacuna popular, entendida como una libre de patente, que permita el incremento de producción puede, a su vez, obtener efectos negativos. Para ejemplificar lo propuesto me refiero al artículo The Economic Case for a People ‘s vaccine, de Reddy y Acahrya. Este artículo plantea una vacuna popular de la siguiente forma: de acuerdo con los autores, las patentes y derechos de autor, en el caso de los nuevos tratamientos de salud, generan una distorsión de mercado, ya que impiden la producción masiva de los mismos. Estos actos dañan la salud, y se reflejan en daños para la sociedad. Ante esta problemática se propone lo siguiente: una fórmula  libre de patente y gratuita para cualquier interesado en producirla. Dicha solución permite crear una mayor cantidad de vacunas. Para sustentar su plan, los autores argumentan lo siguiente: primero, la salud es un bien universal que debe cuidarse y estimarse independientemente del resultado social que este tenga. Segundo, aun cuando exista un desincentivo a crear una vacuna, pues la fórmula será pública y gratuita, existe un incentivo mayor para producirla: solucionar la irrupción social causada por la pandemia de COVID-19. Posteriormente se proponen dos soluciones alternativas. Por un lado, surge el estímulo con base en el esfuerzo; por otro, se fomenta  con base en resultados.

     Los autores reconocen que estas soluciones no son perfectas. Su primer acercamiento, con base en esfuerzo, permite el trabajo conjunto de los laboratorios, pero no impulsa  la producción de resultados masivos de producción. En cambio, el segundo fomenta la producción de resultados, pero desmotiva a laboratorios pequeños pues carecen de poder competitivo. Finalmente, concluyen que la principal diferencia con el modelo del compromiso avanzado es que su modelo busca separar la investigación de la producción bajo el entendido de la importancia que tiene la producción en masa; mientras que el otro modelo supone que la manufactura será llevada por el laboratorio inventor, y no por todos los laboratorios de bajo costo.

 El planteamiento de una vacuna popular tiene una serie de implicaciones que no pueden dejarse a la ligera. Por un lado, se reconoce, de forma oportuna, que las vacunas deben ser consideradas como un bien universal. Además, es muy probable que surja una desigualdad en la aplicación de las mismas. Actualmente, hemos visto casos de vacunación exclusiva para ciertos miembros de gobiernos, se han desatado escándalos por el turismo médico referente a este tema, a Estados Unidos y a los Emiratos. Inclusive, países han protestado contra la acumulación de vacunas. Sin embargo, podemos cuestionar el ataque a  los derechos de propiedad intelectual y patente, ya que estas no necesariamente obligan a ser ellas, las farmacéuticas, las únicas productoras, sino que obliga a que los demás paguen regalías por su fórmula. Además, como se hace mención, la vacunación tiene una externalidad positiva, hecho que permite que una política gubernamental bien dirigida pueda resultar efectiva. Ejemplos de esto son Israel o Chile. Por otra parte, podríamos alegar que parte del éxito y velocidad de las vacunas  que han salido surge del intento por acaparar el mercado. Ante esto podemos señalar que dicha competencia ha llevado a la creación y patente de más de diez vacunas. Finalmente, podemos resolver que si bien el modelo actual está lejos de ser perfecto, en muchos casos es deplorable el sugerir que los Estados forzaran a la eliminación de patentes y obligasen a compartir vacunas, pues generaría más riesgos, como puede ser el de politizar las vacunas, de segregar a grupos contrarios al gobierno, entre otros. Por lo tanto, es importante reconocer la necesidad de plantear una solución al modelo actual. Por otra parte, este modelo otorga demasiado poder a gobiernos que resultan ser muy incompetentes para manejarlo. 

G, Reddy y A, Acharya. “Case for a People’s Vaccine”, Boston Review, 15 de septiembre de 2020, disponible en: http://bostonreview.net/science-nature/sanjay-g-reddy-arnab-acharya-economic-case-peoples-vaccine

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