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¿Qué recibe Biden?

By Entre Comillas
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por Xavier Fregoso Noble

Para los estudiosos de las Relaciones Internacionales, nos intriga cuáles serán las repercusiones de la renovación presidencial de uno de los Estados más poderosos del mundo. La llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos supone una serie de cambios de paradigmas respecto a su antecesor. Hemos escuchado hasta el cansancio que recibirá un país más dividido que nunca en cuestiones políticas y sociales, pero ¿qué pasa con la influencia estadounidense alrededor del mundo y los acuerdos realizados o terminados por Donald Trump?

    Para muchos, con la cantidad de información que circula en redes sociales respecto al tema, suele ser confuso entender las repercusiones de la llegada de Biden a la presidencia y qué sucederá con lo acordado por Trump. Es por eso que en este texto busca explicar los impactos en tres zonas clave en el mundo que no tienen certeza sobre qué es lo que sucederá respecto a un Estados Unidos bajo la presidencia de Joe Biden. Se trata del Medio Oriente, China y México.

    Antes de empezar, es importante mencionar que Biden representa dos supuestos. El primero es un cambio de narrativa respecto a la misma idea de Estados Unidos. La retórica de Trump giró en torno a un discurso proteccionista, nacionalista y xenófobo. En la práctica, esta tendencia se manifiesta en recurrir al consumo de bienes nacionales, terminar algunos acuerdos como el de Irán sobre su programa nuclear, o bien, la construcción del muro fronterizo para evitar la entrada de migrantes por la frontera sur. 

Lo segundo es la continuación de una inclinación estadounidense que no agrada a todo el mundo: la intervención en Estados con debilidad institucional para fortalecer la democracia y recurrir al ejercicio del libre mercado, sin necesariamente analizar las posibles consecuencias de un paradigma que puede llegar a no ser compatible en algunas naciones del planeta. 

Ahora,    entrando en materia, resulta importante ir un poco más atrás para entender por qué se duda de la efectividad de Biden para ‘restaurar’ el liderazgo estadounidense en el mundo. La región del Medio Oriente es una zona sumamente vibrante y compleja para analizar. Tras el establecimiento de un Estado judío en la región (Israel), el resto de los países árabes tomaron una conducta de franco rechazo a sus acciones por ejercer soberanía sobre un territorio que no le fue otorgado en 1945. Es por esta razón principalmente que existen tensiones entre el mundo árabe e Israel, el cual es respaldado por Estados Unidos en muchos sentidos. 

Para los israelitas en general, fue una gran noticia el cambio de embajada de Estados Unidos de Tel Aviv-Yafo a Jerusalén, pues esta última se encuentra disputada con Palestina como capital de ambas naciones. El hecho de que el país más poderoso del mundo cambie su embajada (y de esa manera su reconocimiento de capital para Israel), tiene un profundo significado para todos los países de la región, tensando aún más la situación en general. El plan de Biden es mantener la embajada en Jerusalén.

Donald Trump puso en marcha acuerdos de paz entre Israel y Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos; todos ellos exitosos. Es principalmente en estos acuerdos donde recae la mayor inquietud respecto a la presidencia de Biden y su política exterior. Para algunos países de la región, la aceptación de los acuerdos fue tomada como un atentado a la solidaridad árabe, mientras que otros Estados, como es el caso de Arabia Saudita, declararon que tolerarían el tránsito aéreo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos por su espacio aéreo. 

La controversia recae principalmente en el caso marroquí. El reconocimiento de Marruecos a Israel se condiciona a la declaración estadounidense de soberanía marroquí sobre el territorio del Sahara Occidental, región que busca separarse de Marruecos. Si Biden decide no reconocer al Sahara Occidental como territorio de Marruecos, es probable que el acuerdo fracase. En el caso de Emiratos Árabes Unidos (EAU) sucede algo similar. Biden ha declarado que dejará de apoyar a Arabia Saudita en la guerra en Yemen, lo que podría provocar una reacción de intolerancia hacia aviones israelíes volando sobre su espacio aéreo para llegar a los EAU.

Un poco más al oriente, con China, es bien sabido que Donald Trump inició una guerra comercial debido a la amenaza que representa para la hegemonía comercial estadounidense, pues el creciente poder económico chino pone en jaque al paradigma comercial estadounidense. Esto se debe a que China cuenta con características únicas sobre el mercado y el control estatal, por lo que puede tomar decisiones que otros Estados soñarían con poder tomar en tiempos de crisis (como lo es una pandemia mundial).

En caso de que Biden decida retomar la guerra comercial, China podría comenzar a tomar acciones más severas, llegando a considerar hasta acciones armadas. De ceder ante el poderío chino, Estados Unidos se encontraría condenado a otorgarle su lugar como hegemón mundial en materia económica, con todas las implicaciones que eso representa.

Finalmente, podemos visualizar una de las relaciones más complejas y fuertes en el mundo: la relación México-Estados Unidos. Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador tenían una relación amigable. El estadounidense calificaba al presidente como su amigo, mientras que el mexicano se refería al mandatario como un gran aliado. No obstante, la relación iba más allá de simples halagos. En materia migratoria, López Obrador cedió a las presiones de Trump para fortalecer la frontera sur del país enviando a la Guardia Nacional para detener flujos de migrantes y también es de destacar que ambos dirigentes empalmaron sus políticas energéticas concentrándose en fuentes no renovables de combustibles fósiles. 

Con la llegada de Joe Biden a la presidencia, tal vez la luna de miel entre México y Estados Unidos se termine. La relación comenzará algo tensa debido al veredicto de la Fiscalía General de la República de no presentar cargos contra el general Cienfuegos e incumplir acuerdos energéticos consagrados en el el Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos (T-MEC). Respecto al T-MEC, se entrará en una fase de escrutinio más intenso en tanto México no ha cumplido con algunas de las cláusulas del acuerdo en materia laboral, ni muestra intención de hacerlo. Es de destacar que la política energética de Joe Biden y de López Obrador no son compatibles, pues el primero busca una transición a energías limpias y renovables mientras que el último apuesta por la construcción de refinerías y el cese de operaciones de plantas de energía limpia, como campos eólicos al norte del país. 

Es de esta forma como veremos derrumbarse la casa de naipes construida por Donald Trump en el marco de la sucesión presidencial de Joe Biden. Esperaremos que, en el ánimo de establecer un mensaje político de cambio profundo, el mandatario estadounidense tenga criterio respecto a cuáles han sido avances para Estados Unidos y el mundo sin importar la administración que los haya implementado, o bien que tenga tacto para identificar cuáles son las políticas que deben ser corregidas para el bien de los estadounidenses y del mundo entero.

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