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¿Agonía haitiana?

By Entre Comillas
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por Flavia Luxemburgo Poy Barrio

“Haití es el país más pobre del continente americano” es la cantinela por excelencia con la que se engloba a los 11 millones de habitantes de la isla de La Española, compartida con otro Estado, La República Dominicana. 

Esta frase se recordó aún más este sábado, cuando aparecía en todos los medios de comunicación una de sus mayores pesadillas: un terremoto de magnitud 7,2 puntos sobre la escala de Richter, trayendo consigo cientos de fallecidos. Esto despertó en su población el recuerdo de horror del seísmo de 2010 con más de 300,000 fallecidos y una catástrofe de infraestructura inabarcable, y así mismo desencadena un sinfín de preguntas sobre la delicada situación que vive la isla caribeña. 

Consecuentemente, es cautivador analizar brevemente la situación actual del país. En primer lugar, porque no ha sido capaz de recuperarse del terremoto de la década pasada, y algunos de sus principales problemas solo se han ensanchado.

Esto nos arroja preguntas como, ¿por qué le ocurrió esto a Haití? ¿cuál es el foco del problema? ¿de dónde viene esta narrativa de noticias trágicas y sucesiva inestabilidad?

Primeramente, la historia de Haití puede abordarse desde distintas perspectivas, por ejemplo, desde el ángulo del colonialismo o la visión de la resistencia de los indios y los africanos. Detrás de la realidad actual hay, por ende, una historia de dos siglos de dominación, miseria y calumnias variadas por parte de la propuesta de nación y de modelo europeo. Las raíces de una colonia esclavista de Francia, hasta su independencia en 1804, nos lleva a entender que el modelo de vida, tanto económico como de bienestar, no es el mismo que se ve en Occidente. Esta dualidad cultural entre la criolla de origen francés y la de origen africano se extiende hasta hoy, donde las élites, no obstante, conservan la visión de los colonos y esto dificulta algunos procesos socio-políticos. En definitiva, estamos ante un resultado excepcional de una sorprendente convergencia de particularidades históricas, que sirve como rasgo distintivo para atraer a extranjeros, turistas y académicos, para bien o para mal. 

La inestabilidad y la convulsión que ha supuesto este reciente sismo se suma, por supuesto, a la cuestionable cooperación internacional para tratar los problemas del país y al reciente magnicidio con el asesinado del presidente del país, Jovenel Moïse, el pasado 7 de julio. Aunque hay todavía mucha investigación por delante, durante su mandato se enfrentó a numerosas acusaciones de corrupción y era desafiado por oleadas de protestas antigubernamentales, generalmente violentas. En otro artículo reciente para Entrecomillas se habló a profundidad del momento político que vive el país y que es interesante para hacer un análisis aún más exhaustivo del panorama incierto que se vive. Ahora bien, podemos resumirlo en que hay un vacío de poder como consecuencia del reciente fallecimiento del juez jefe de la Corte Suprema (que como determina la Constitución es su sucesor) y que no hay una Asamblea Nacional que permita una transición democrática de poder clara.

Como decíamos, la sociedad haitiana, su forma de política y la coyuntura histórica está ligada a una serie de tragedias, dictaduras, desastres naturales y plagas. A pesar del marco político y del terremoto de la década pasada, Haití recibió por parte de la comunidad internacional más de 13,000 millones de dólares para la recuperación del país. ¿Y qué ocurrió con estos?

Ciertamente, el problema no fue que la liquidez fuera insuficiente, sino que, en vez de la construcción nacional que se planteaba, las instituciones cada vez han empeorado más y se han vaciado; es decir, no ha sido suficiente incentivo para el gobierno a hacer las reformas necesarias. Como bien asevera Abi-Habib para el diario New York Times, “La asistencia ha ayudado al país y sus líderes, pues ha brindado servicios vitales y suministros en una nación que ha necesitado con urgencia inmensas cantidades de ayuda humanitaria. Sin embargo, también ha permitido el descontrol de la corrupción, la violencia y la parálisis política.”

Una de las principales causas tiene que ver con que Haití sea parte del núcleo regional del narcotráfico, principalmente participando en la ruta de la cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos. Gran parte de la corrupción ligada al gobierno tiene mucho que ver con la intención de favorecer el enorme mundo de mercancías, drogas ilícitas y/o armas. Como ocurre en estos casos, esto se consolida en un clima inseguridad y un resurgimiento en los secuestros y de pandillas que van controlando partes del país

Asimismo, entre la precariedad institucional (el vacío político, sin Parlamento y sin una Corte Suprema que funcione) y las emergencias humanitarias, aparecen otros retos internos como la enemistad entre rivales políticos y el ansia de ciertas familias que buscan hacerse con el control del sector eléctrico. Aunado a esto, el crimen organizado es cada vez más poderoso y, como vimos, incluso ejerce control absoluto en buena parte de Puerto Príncipe, capital de Haití.

¿Cuál es entonces el pronóstico actual?

Retomando la reciente noticia que parece llevar a la máxima agonía a su gente, de por sí con un ambiente político dividido, y pocas esperanzas de transición pacífica, se llega a una preocupante escena donde se requiere más que nunca un gobierno de unidad nacional, y quizá no tanto una comunidad internacional que imponga en el corto plazo lo que es correcto y lo que no. 

Entre los principales socios internacionales de Haití destaca Estados Unidos, por su gran peso de la diáspora económica haitiana, y por su rol político. Sin embargo, algunos analistas proponen que se debe condicionar la ayuda a Haití a que sus líderes limpien y reformen las instituciones del país. Como hemos visto, la movilización de dólares parece solo haber erosionado más la figura del Estado.  Aun así, Haití no es un país que esté propiamente en guerra con ningún otro ni que tenga un gran peso político en la escena internacional. Tampoco tiene ningún tipo de confrontaciones regionales o internacionales que puedan explicar la magnitud de actos como el asesinato reciente de su presidente.

Por otro lado, y desde un ángulo más personal, es muy relevante analizar Haití como un producto histórico único que no se puede analizar bajo la misma lupa que cualquier otra nación ex colonial. Es muy probable que una configuración particular de circunstancias conduzca a un producto histórico cuya singularidad es deslumbrante: un individuo, un grupo de individuos, una institución o un fenómeno que nos impresiona más que otras entidades similares. Como bien indica Trouillot en su escrito The odd and the ordinary: Haiti, the Caribbean and the world, las sociedades, los países o las regiones son productos históricos y todos los productos históricos son únicos, por definición y por necesidad.

Por otra parte, replantearse las nuevas formas de gobernanza internacional puede ser importante para centrar nuevamente la urgencia de fortalecer el Estado. Las campañas de la sociedad civil están bien, el asistencialismo ante una emergencia humanitaria y natural como la que hay hoy en día con más de 300 muertos están bien, y las multinacionales y las empresas están bien. Sin embargo, no representan a nadie más que a sí mismas. Las palancas de acción siguen siendo los gobiernos, pues tienen 2 atributos esenciales: la representatividad y la legitimidad. Por esto, el papel de su pueblo y el respeto de sus derechos debe ser la base a exigir para guiar el progreso que requiere Haití. 

Abi-Habib, M. (22 de julio de 2021). La ayuda extranjera en Haití no ha logrado crear un país estable. Diario New York Times. https://www.nytimes.com/es/2021/07/10/espanol/la-ayuda-extranjera-en-haiti-no-ha-logrado-crear-un-pais-estable.html

Arroyo, L. (14 de agosto de 2021). Al menos 29 muertos por un terremoto de magnitud 7,2 en Haití, Sección Internacional. Diario El País. https://elpais.com/internacional/2021-08-14/fuerte-terremoto-de-magnitud-72-en-haiti.html

BBC (7 de julio de 2021). Haití: matan a tiros al presidente Jovenel Moïse en un ataque armado contra su residencia. Redacción, BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57750239

BBC UK (s.f.) Industria global del Narcotráfico, Haití. http://www.bbc.co.uk/spanish/extra0006drogastrafico3.htm

Fernández Andrade, E.M. (2019). Narcotráfico, núcleo de la corrupción que mantiene crisis social histórica en Haití. Internacional, UN Periódico Digital. Universidad Nacional de Colombia. https://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/narcotrafico-nucleo-de-la-corrupcion-que-mantiene-crisis-social-historica-en-haiti/

Lima, L. (8 de julio de 2021). Haití: «El asesinato del presidente Moïse pone al país a la puerta del caos, de una inestabilidad que puede tener implicaciones para toda la región». Diario BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57759820

Ministerio de Exteriores (2021). Haití, Ficha Técnica. Oficina de Información Diplomática, Gobierno de España. http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/HAITI_FICHA%20PAIS.pdf

Trouillot, MR (2020). Lo extraño y lo ordinario: Haití, el Caribe y el mundo 1. https://www.scielo.br/j/vb/a/CdGs6BGmKfrWCpm4p7kq9Mp/?lang=en

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