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Alegoría migratoria: entre Europa y África

By Entre Comillas
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por Flavia Poy Barrio

Más de 6,000 personas cruzaron la semana pasada la verja que separa España de Marruecos en un día, convirtiéndose en una de las mayores entradas registradas en la historia de España. En este sentido, el resentimiento multifactorial del gobierno marroquí se expresa a menudo en forma de dinámicas migratorias. Ahora bien, ¿qué tan legítimo es esto? ¿Qué intereses se están jugando? 

Geográficamente, es oportuno recordar los territorios en África que actualmente están en posesión de España: Ceuta y Melilla. Esto es, la única frontera también de la Unión Europea, lo que conlleva constantes oscilaciones de inmigración irregular que llega en patera o a nado a las dos ciudades autónomas, como también sucede en las Islas Canarias. 

Ciertamente, esta última ola con más de 1,5000 menores supuso la movilización de las Fuerzas Armadas, además del rescate de otro centenar más de personas que cruzaban el Estrecho de Gibraltar y, por supuesto, de otros agentes como el destacable papel de los voluntarios de las organizaciones humanitarias. Si bien es un conflicto histórico que ha salido a la luz varias veces, entre ellas el incidente diplomático en 2014 cuando la Guardia Civil española interceptó una embarcación en la que viajaba de forma oculta el rey Mohamed VI, lo que ocurrió en Ceuta no fue una crisis de migrantes irregulares sino un episodio más de esta situación, orquestado por Marruecos. 

No obstante, es fundamental explicar la participación española en este conflicto. Lo que ocurre en la actualidad tiene sus orígenes en el año 1975, en la agonía del régimen franquista, cuando España cede el Sáhara Occidental a Marruecos, actual monarquía absolutista, a cambio de apoyo al rey Juan Carlos I por parte de Estados Unidos y otros bienes materiales como centenares de barcos de pesca. Esto explica el compromiso histórico con la autodeterminación del pueblo saharaui, fuertemente relacionado con el suceso de esta semana. Desde entonces, la ocupación marroquí generó un enfrentamiento con el Movimiento de Liberación Nacional del Sáhara Occidental, y donde se reclama un referéndum que Marruecos prometió y que no se ha celebrado.  

En este sentido, el desamparo actual del Sáhara se debe a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce a España como autoridad administrativa del Sáhara Occidental, entendido como un “territorio no autónomo”; así mismo, España no reconoce la Administración marroquí del Sáhara Occidental, como tampoco reconoce al Gobierno saharaui, lo que se ha intensificado con la ruptura del año pasado por parte de Marruecos del acuerdo de paz que tenía desde 1991 con el Frente Polisario. 

En esta ocasión, el motivo detonante para hacer saltar chispas en Marruecos consistió en que España dio cobijo sanitario en la provincia de Logroño al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (no reconocida por el régimen autoritario de Rabat) y, por tanto, también su enemigo principal. Los servicios de inteligencia marroquí lograron identificarlo y, mientras tanto, España alega que fue por razones humanitarias.

Ahora bien, ¿qué motiva entonces a Marruecos a reactivar la tensión con España?

Inicialmente, los intereses de Rabat con Madrid son claves, tema que se abordará a profundidad en otra próxima ocasión. En primer lugar, Marruecos sigue reclamando Ceuta y Melilla, que nunca le pertenecieron: Ceuta pertenece al Reino español desde finales del siglo XVI y Melilla comenzó su disputa desde finales del siglo XV con los Reyes Católicos. En segundo lugar, aparecen los intereses comerciales, especialmente el Acuerdo de Pesca que tiene la Unión Europea con Marruecos ratificado en 2019 y donde buques de flota española faenan en aguas marroquíes por más de 50 millones de euros. Por último, está el tema del Sáhara, explicado anteriormente. 

Marruecos es consciente de lo que ha hecho al abrir sus fronteras; esto aviva la crisis política y las tensiones que hay ya en España, y es una táctica ideal para desestabilizar. El Estado español se enfrenta a un gran reto para resolver este conflicto diplomático, no solo por el hecho de tener que contar con la aprobación de la Unión Europea para cualquier movimiento. Entre los motivos que lo explican está el creciente apoyo de Estados Unidos, quien lo financia con armas y reconoció la soberanía marroquí del Sáhara Occidental durante el mandato de Trump. De la misma forma, España debería conservar su relación con otros adversarios de Rabat como es Argelia, su principal proveedor energético. 

Al mismo tiempo, es interesante analizar que Ceuta y Melilla no están amparadas por la OTAN en virtud del artículo 5 del Tratado de Washington y tampoco el Gobierno español ha solicitado su anexión en casi cuarenta años desde que pertenece a la alianza, implicando que los países miembros tampoco defenderán militarmente esos enclaves. 

En tercer lugar, España es el principal socio comercial de Marruecos: supone casi un 30% de los intercambios totales con Europa, lo que implica que se juega 8,500 millones en exportaciones en el conflicto marroquí, afectando a más de 20,000 empresas registradas en la Península Ibérica. Además, es miembro de los denominados países PASE (Países con Actuación Sectorial Estratégica) y el total de acuerdos comerciales fragua todavía con más profundidad su relación. 

Pero preguntémonos realmente, ¿qué ocurre con la perspectiva migratoria?

Lo primero que hay que mencionar es que la UE tiene externadas de forma monetaria las cargas a Marruecos a cambio de que este se implique en el control de sus fronteras e impida que los inmigrantes lleguen a España. Es un escenario muy similar a cómo se gestiona este mismo fenómeno en Turquía, lo que generalmente no impacta positivamente en los migrantes ni en solicitantes de asilo, y los ‘países gestores’ mantienen a las fronteras y a las personas como una herramienta negociadora. Es una lógica muy similar a un chantaje: cuando hay nuevamente inestabilidad, las barreras se abren.

De no ser suficiente, el Reino de Marruecos está incumpliendo sistemáticamente el Acuerdo con el Reino de España sobre la cooperación en el ámbito de la prevención de la emigración ilegal de menores no acompañados, su protección y su retorno concertado, hecho en Rabat el 6 de marzo de 2007. Dejando de lado el hecho de que utilizar a menores de edad como un arma política es inadmisible, no solo desde el lado humanitario sino como testimonio de las decisiones tomadas por las autoridades de un país, España podría empezar a analizar las intenciones de Marruecos y también que el fenómeno de las ciudades limitantes, como ha sido este caso de Ceuta, es el precio a pagar por externalizar la frontera, entre otros factores de este juego de poder. 

En conclusión, la relación entre ambas naciones está en un punto delicado en el cual falta mucho por determinar, comenzando por el estado de salud del líder saharaui y qué ocurrirá posteriormente. A pesar de las debilidades del comercio exterior de Marruecos, que vienen dadas por la excesiva sujeción al mercado europeo, la alta dependencia energética o las exportaciones de ciertas industrias como es el caso de la automovilística, estamos ante un panorama donde las herramientas para desincentivar la migración son secundarias. Con mucha frecuencia se vulneran los derechos de las personas migrantes, como ocurrió esta semana. En lugar de alcanzar conjuntamente acciones que impacten más allá de documentos como el Pacto Mundial sobre Migración (el cual no es jurídicamente vinculante), pareciera que las naciones siguen permitiendo una perspectiva parecida a un «ojos que no ven, corazón que no siente» respecto a los derechos de dichas personas en extrema condición de vulnerabilidad, que permite a los Gobiernos continuar sin comprometerse, a sabiendas de que dejan mucho que desear para el futuro de sus sociedades. 

ICEX (2020). España se mantuvo como el principal socio comercial de Marruecos en 2019. Gobierno de España, Ministro de Industria, Comercio y Turismo. URL: https://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/sectores/servicios/noticias/NEW2020856560.html?sector=

EL Orden Mundial (20, 20 de noviembre). ¿Por qué Ceuta y Melilla no están amparadas por la OTAN?. https://elordenmundial.com/ceuta-melilla-amparadas-otan-seguridad-espana/

Martín de Vidales, S. (2021). España se juega 8.500 millones de exportaciones en el conflicto marroquí. Economía Digital URL: https://www.economiadigital.es/economia/espana-se-juega-8-500-millones-de-exportaciones-en-la-crisis-con-marruecos.html

Mohorte (2021). La crisis de Ceuta es el precio a pagar por externalizar la frontera. Y Marruecos lo sabe perfectamente. Blog Magnet. https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/crisis-ceuta-precio-a-pagar-externalizar-frontera-marruecos-sabe-perfectamente

ABC (2021, 21 de mayo). Desde cuándo Ceuta y Melilla son españolas. Diario ABC: https://www.abc.es/historia/abci-desde-cuando-ceuta-melilla-son-espanolas-nsv-202105211559_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com

BOE-A2013-3140 (2013). «BOE» núm. 70, de 22 de marzo de 2013, páginas 22750 a 22753 (4 págs.), Sección I Disposiciones generales. Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, Gobierno de España. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-3140

DOUE-L-2019-80420 (2019). «DOUE» núm. 77, de 20 de marzo de 2019, páginas 4 a 55 (52 págs.), Departamento de la Unión Europea. Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, Gobierno de España. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2019-80420

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