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Paz para hoy, guerra para mañana.

By Entre Comillas
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por Estefanía González González

Hace un año, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, ganó el premio Nobel de la Paz. La comunidad internacional confió en quien se consideraba un ejemplo de esperanza para África. Ahmed tiene 44 años en un continente acostumbrado a líderes ancianos, con una media de edad de 62 años. En tan solo unos meses revolucionó Etiopía. Cuando llegó al poder, legalizó partidos que hasta entonces se habían considerado grupos terroristas, dio la bienvenida a opositores en el exilio y firmó la paz con la vecina Eritrea. Solucionó más de 20 años de conflicto en tres meses. Ahmed parecía el héroe que Etiopía necesitaba, pero dentro de sus fronteras su figura no estaba tan clara como fuera.

Sin embargo, ahora está llevando al país al borde de una guerra civil. El miércoles 4 de noviembre, en las primeras horas de la madrugada, el primer ministro acusó de alta traición por la televisión nacional al Frente Popular de Liberación de Tigré (FPAT), que gobierna la región del mismo nombre, por haber atacado dos importantes bases militares del país y supuestamente haber matado a soldados etíopes. El FAPT no reconoce a Ahmed como líder desde el 5 de octubre de 2020, fecha en la que su mandato tendría que haber acabado si se hubieran celebrado elecciones en agosto. Se pospusieron debido al coronavirus. Por ello, el FAPT convocó unas elecciones regionales, que también se tenían que celebrar el mismo día, y ganó ampliamente. Tras las esperanzas de unificación y diálogo iniciales, el primer ministro y su gabinete han optado por el cierre de medios de comunicación de la oposición, la detención de prisioneros políticos y la persecución de grupos disidentes. Uno de los actos que presagiaban este posible escenario fue el asesinato en junio de este año de Haacaaluu Hundeessa, el cantante etíope que se había enfrentado con sus canciones al Estado. Fue en este momento con el cual las protestas y los disturbios se intensificaron, llegando a quemar varios edificios de la capital, Addis Abeba, con un saldo de 145  civiles  y 11 miembros de las fuerzas armadas muertos.

El conflicto entre el gobierno y la región de Tigré no se entiende sin conocer cómo es Etiopía. El país se define como etnofederal y se organiza en diez estados regionales. En total en el país hay 90 etnias reconocidas, pero cuatro son las mayoritarias. La más grande es la oromo, a la cual pertenece el primer ministro Ahmed, que representa a un tercio de los etíopes. En segundo lugar está la amhara, con un 27% de la población, seguida de la somalí y la tigré. Estas últimas comunidades solo son un 6% de la población, pero gobernaban el país hasta que llegó Ahmed. Pese a que la etnia Oramo veía en él grandes beneficios para su comunidad (llevaban años reclamando que su idioma fuera reconocido como el oficial y que la capital formara parte de su estado regional), el jefe de gobierno etíope decidió dejar el pasado atrás y tratar de unificar el país.

Para ello, disolvió el histórico Frente Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE), en el que convergían la mayoría de las etnias que lucharon contra el comunismo hasta 1991, y que había gobernado desde entonces. La creación del Partido de la Prosperidad, contrario a lo que esperaba el presidente, generó rechazo por todos lados. Desde el Frente de Liberación Oromo (FLO) le acusan de querer volver a un centralismo propio al de la era imperial.

La comunidad internacional que tanto celebró la subida al poder de Ahmed, alerta ahora de los peligros del estallido de una guerra civil en el país, después de las declaraciones del presidente las operaciones que se han puesto en marcha en el norte del país para “restablecer el Estado de derecho y el orden constitucional y proteger los derechos de los etíopes a vivir en paz en cualquier parte del país”, con palabras textuales que el líder etíope compartió en Twitter.

El cierre del espacio aéreo y el bloqueo de Internet hace muy difícil determinar objetivamente qué está ocurriendo realmente en el país, pero está claro que la situación es límite.  Observadores internacionales temen que este conflicto desestabilice la zona del Cuerno de África, y que tenga graves consecuencias a nivel internacional. ¿Ha sido la propuesta de paz y unificación de Ahmed el error que ha condenado al país a la guerra? ¿Existe la posibilidad de que la situación mejore, o deberían retirarle el Nobel de la Paz…y darle uno de la Guerra?

Díaz, F. (10 de julio de 2020). ¿Qué está pasando en Etiopía y por qué no te lo pueden contar desde allí? Obtenido de AfricaYe.org: https://www.africaye.org/etiopia-transicion/

Naranjo, J. (6 de noviembre de 2020). La guerra civil estalla en el norte de Etiopía. Obtenido de El País internacional: https://elpais.com/internacional/2020-11-06/la-guerra-civil-estalla-en-el-norte-de-etiopia.html

s/a. (11 de octubre de 2019). Ayib Ahmed: Ethiopia’s prime minister. Obtenido de BBC News Africa: https://www.bbc.com/news/world-africa-43567007

Sardiña, M. (7 de noviembre de 2020). El Parlamento de Etiopía aprueba formar un Gobierno de transición en la polémica región de Tigray. Obtenido de France24: https://www.france24.com/es/%C3%A1frica/20201107-etiopia-cuerno-africa-guerra-civil

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