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“Presos de opinión”, ¿un cambio político?

By Entre Comillas
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por Flavia Poy Barrio

A finales de la semana pasada, Argelia dio a conocer la liberación del periodista Khaled Drareni, el recluso más conocido de las protestas que hicieron que el país cambiara su régimen hace ahora dos años. ¿Es solo un patrón más de activismo en el mundo? ¿A quién le está interesando toda esta situación?

Argelia, un Estado ubicado al norte del continente africano, atraviesa una inestabilidad política cuyo detonante de las protestas fue que el entonces presidente, Buteflika, quería presentarse a su quinto período de mandato, aun cuando su condición de salud era muy endeble. Él gobernaba desde 1999 de la mano de la élite militar y política del país que, como ocurre en estos casos, controla instituciones, economía y el sistema entero tanto de seguridad como de defensa. Sin embargo, ¿fue un verdadero cambio o solo la renuncia de un viejo líder?

La dimisión forzada del mandatario durante 20 años, en efecto, dio pie a unas elecciones en las que hubo una participación menor al 50%, en la que la oposición estaba muy dividida y en la que el poder sigue sin aliviar suficientemente los estragos que atraviesa el país hoy por hoy. Sus reservas de divisas siguen igual de mal, con todo y que Argelia encabeza la lista como importador de armas y carece de recursos para innovar en hidrocarburos, su principal motor. Por cierto, a esto le podemos sumar su política proteccionista nacional y donde más del 50% de la exportación de su gas tiene por destino España. Ahora bien, la llegada del tecnócrata Tebune, tampoco ha conseguido frenar la parálisis económica, política y ahora de salud. 

Ante este panorama, el presidente del país, Abdelmayid Tebune, ha disuelto el Parlamento, ha anunciado la liberación de 60 activistas que estaban presos, y propuso elecciones anticipadas para el mes de abril. Detrás de estos activistas hay un grupo de simpatizantes del Hirak, un movimiento pacífico que reclama apertura democrática e institucional y que nos recuerda mucho al impulso tecnológico-digital que dejó la Primavera Árabe. ¿Cuál es el motivo que ha dado el presidente? Apela a un llamamiento para integrar a los jóvenes en las instituciones políticas. La reflexión queda abierta: ¿Es miedo, una rendición, una esperanza, otro intento de renuncia o una herramienta política más en vísperas del aniversario de un evento tan significativo?

Ciertamente, la convocatoria de elecciones y la liberación de los manifestantes que en su momento el régimen silenció cerrando plataformas de internet, prohibiendo la entrada de numerosos medios de comunicación de otros países y con penas de cárcel, entre otras decisiones, nos aterriza en una segunda reflexión.

Khaled Draneri, el hombre con el que se ha dado pie al artículo, ciertamente solo es un periodista independiente, pero lo que se denomina ya “presos de opinión” no es algo para nada atípico en el momento de la historia en el que nos encontramos. La libertad de expresión está más coartada que nunca y a menudo hay episodios que recorren los medios extranjeros; sin ir muy lejos, como ha ocurrido esta misma semana con Pablo Hasel en España. Y por esto, podemos pensar: ¿Es todo eso una simple mampara de poder o realmente Tebune ha concedido un gesto hacia el Hirak? 

Si bien no considero que se sofoque la irritabilidad, los tumultos y el malestar de la población con esta nueva proclamación, mucho menos creo que sigan sirviendo los arrestos, las detenciones de periodistas, de blogueros, ni de cualquier tipo de líder social que realmente sí evidencian un desorden público. Las medidas, si bien parecieran tener un fin cosmético, maquillando un problema que ciertamente es más grande, podríamos replantearnos hasta qué punto sí podría haber, por el contrario, una una intención de progreso que transgreda de los intereses de algunos argelinos.

Los retos fluyen y, además de la revuelta popular, identificamos otros aspectos muy riesgosos, como es la presencia del islamismo en países como este. Si bien el islam está desprestigiado y sin líderes, tiene implantación local y un apoyo internacional que no deberíamos olvidar cuando hablamos del caso. Sin embargo, y por encima de todo, se siguen esperando gestos concretos, y reparaciones de una injusticia que realmente creo que no han estado a la altura de la magnitud de detenciones arbitrarias que suceden. Solo esto podría comenzar a ver la luz para un terreno donde se pueda forjar la apertura democrática. 

Peregil, F. (20 de febrero de 2021). Argelia libera al periodista Khaled Drareni, el preso más conocido de las protestas que expulsaron a Buteflika, Argelia. Recuperado de El País: https://elpais.com/internacional/2021-02-19/argelia-libera-al-periodista-khaled-drareni-el-preso-mas-conocido-de-las-protestas-que-expulsaron-a-buteflika.html

Ruiz de la Serna, R (2020) .¿Qué pasa en Argelia?  Recuperado de El Medio: http://elmed.io/que-pasa-en-argelia/

Arciniegas, Y. (2021). Argelia: el presidente disuelve el Parlamento e indulta a decenas de activistas presos. Recuperado de France 24: https://www.france24.com/es/%C3%A1frica/20210219-argelia-abdelmadjid-tebboune-disuelve-parlamento-indulto

Daudod, K. (15 de marzo de 2019). La sombra islamista sobre Argelia

Recuperado de El País: https://elpais.com/elpais/2019/03/14/opinion/1552560348_306918.html

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