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Última huella en Afganistán

By Entre Comillas
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por Flavia Poy Barrio

“Quien no está con nosotros, está contra nosotros”

George W. Bush, Septiembre de 2001

Con esas palabras, la madrugada del 21 de septiembre de 2001, el entonces presidente de los Estados Unidos (EE.UU.), George  W. Bush, hizo un llamado a la unidad para la lucha contra el terrorismo tras el ataque del 11-S. En este contexto nace la guerra más larga de la historia de Estados Unidos, donde se han cumplido 20 años del desembarco de sus tropas en Afganistán y el lanzamiento de una ofensiva contra los talibanes y la organización Al Qaeda, liderada por en aquel entonces por Osama bin Laden. 

Esta denominada guerra contra el terror ha tenido su conclusión formal este 2 de julio, cuando las tropas del ejército estadounidense se retiraron de su última base ocupada en Afganistán: la base aérea de Bagram, la base más grande del país, epicentro del conflicto y que ha controlado el eje estadounidense estas dos últimas décadas. El inicio del fin se concertó en mayor medida en febrero de 2020, cuando Estados Unidos firmó un acuerdo de retirada de tropas con los talibanes en 14 meses, a mano del presidente Trump. Pero, ¿qué problemas complejos pone en manifiesto esta rápida retirada? ¿Qué debe preocuparnos?

En primer lugar, las consecuencias del conflicto han significado más de 150,000 muertos, 40,000 bajas de civiles afganos, más de 2,000 soldados estadounidenses fallecidos, el desplazamiento de más de 1,2 millones de personas y una enorme cola de desastre humanitario inmenso y ampliamente olvidado. En segundo lugar, el régimen talibán. En 1996, los talibanes tomaron Kabul, capital del país, como consecuencia de la caída del socialismo comunista de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) que gobernaban el país por aquel entonces, y que polarizó enormemente a la sociedad, no frenó la guerra civil e incentivó el auge de los extremismos. En este contexto, el grupo radical prometía luchar contra la corrupción e introdujo una visión extrema de la religión (prohíben la música, el cine y el trabajo para las mujeres) y se comenzaron a expandir con inmensa fuerza. 

La expansión de los talibanes no solo ha impedido la consolidación del gobierno afgano, sino que ha aumentado su severidad y alcance en el tiempo. Especialmente, desde que la mayoría de las tropas estadounidenses se retiraron con el presidente Obama en 2014, controlan gran parte del país. Por añadidura:

  • La provincia central de Ghazni está en sus manos. Igualmente, hay muchos distritos en disputa, como en la provincia norteña de Badakhshan, donde las fuerzas afganas y los talibanes lucharon duramente bajo los ataques coordinados del grupo militante. 
  • Entre los principales acontecimientos del último mes estuvo la toma de Bamiyán, entre otros puntos clave del norte del país, seguidos de graves ataques a puestos de control de seguridad. 
  • Han ido ganando el control sobre ciudades estratégicas claves para el país, como es Shir Khan Bandar, que hace frontera con Tayikistán. 
  • Han tenido lugar recurrentes ataques contra las fuerzas gubernamentales, entre ellas la provincia de Kunduz, en el norte, con un mínimo de tres decenas de muertos. 

¿Acaso es esto el camino de la desesperanza?

En efecto, los ataques talibanes son cada vez más grandes, más frecuentes y con tasas de mortalidad cada vez más altas. Este régimen pareciera hablar principalmente desde una posición de fuerza; colectivos como las mujeres han perdido todos sus derechos y cuentan con apoyos regionales que generan alta preocupación en uno de los países más pobres e inestables del mundo. Al mismo tiempo, ha surgido un cuestionamiento feroz sobre la efectividad de la estrategia de EE.UU en el tiempo. Analistas del conflicto consideran que definitivamente han fallado las principales estrategias (como entrenar a las propias tropas afganas), han perdido aliados directos por ser una guerra tan larga (como Francia o Reino Unido) y además ha supuesto un impacto económico y humanitario que no es recuperable. 

Entonces, ¿ha terminado aquí la guerra?

El hecho de que EE.UU. alcance un acuerdo de paz implica que los talibanes siguen teniendo mucho poder en Afganistán. Controlan hoy más territorio que nunca. Por otro lado, la retirada de Estados Unidos sigue transfiriendo responsabilidades a otros ejércitos extranjeros que siguen en el territorio, siendo particularmente inquietante la pregunta de qué ocurrirá con la OTAN

La Organización del Tratado del Atlántico Norte, de carácter militar, mantiene su misión activa de asegurar libertad y seguridad en el país. Uno de los papeles que podría seguir desempeñando podría ser el entrenamiento a las fuerzas de operaciones especiales afganas, una de las unidades más importantes de las fuerzas de seguridad afganas, fuera del país. Esto sería también una oportunidad para seguir persiguiendo amenazas de Al Qaeda o el Estado Islámico. Ahora bien, que Biden no retirase en su mandato las tropas americanas, podría determinar seguir mandado a sus soldados al fuego en el suelo, y simbolizar ante la sociedad gobernada lo más cercano a perseguir una causa perdida. 

¿Qué podemos entender con esto? 

Ciertamente, aunque solo para cierto sector de Afganistán, la salida de EE. UU podría significar un paso para la paz y la seguridad, lo más probable es un escenario donde se dé un nuevo conflicto interno como consecuencia de que el grupo talibán siga expandiéndose. “La guerra civil es un camino que se puede visualizar”, así lo expresaba el alto comandante de EE.UU, Scott Miller, para una entrevista en The Times la semana pasada. 

Consecuentemente, y como reacción al crecimiento de los talibanes, si bien el presidente Biden ha prometido ayuda económica y diplomática, ¿cómo se podría concretar esto? Esto nos permite retomar el detonante de este artículo, pues siguen existiendo grandes retos para EEUU:

Para comenzar, sigue en mente la ideación de una ruta para combatir Al Qaeda, como tampoco hay todavía una estrategia de reposicionamiento de tropas en otros países cercanos para hacerlo. Análogamente, se debate cómo se garantizará la seguridad del aeropuerto internacional de Kabul, un tema que podría determinar si otras naciones pueden mantener una presencia diplomática en Afganistán. Este factor implica un punto principal para el tráfico aéreo internacional. Si el aeropuerto no puede permanecer abierto de manera segura, los países incluyendo Estados Unidos, no tendrían más remedio que retirar su personal diplomático y cerrar sus embajadas. 

Lo que sí es inevitable reflexionar es que ahora serán los afganos los que van a asumir las consecuencias de lo que haga EE.UU, y actualmente hay muchas más preguntas que respuestas sobre lo que viene a continuación para este país asolado por el conflicto. Como ocurre en el ajedrez, portada de este artículo, «Un mal movimiento anula a cuarenta buenos», no importa qué tan cerca estuvo Estados Unidos de ganar o no la partida y, al mismo tiempo, «nadie gana una partida de ajedrez abandonando». Como sea, esta guerra es mucho más que una partida de ajedrez, ha sido un conflicto muy costoso donde no se han conseguido los objetivos propuestos de aquella “guerra contra el terror” y la esperanza de paz sigue siendo fugaz a la par que los talibanes continúan apoderándose del territorio de las asediadas fuerzas gubernamentales. Esto requerirá, por tanto, diálogo, flexibilidad, conciencia, compromiso y probablemente algún mecanismo multilateral que será determinante para buscar un futuro para los propios afganos, devastados por esta eterna guerra. 

Romero Zuluaga, C. (2015). El discurso sobre la victimización de la mujer afgana como estrategia y justificación para la permanencia de las tropas estadounidenses en Afganistán (2001-2013) (Doctoral dissertation, Universidad del Rosario).

Wion (2 de julio de 2021). US troop withdrawal from Afghanistan to be completed by end August: White House. Diario Wion News. https://www.wionews.com/world/us-troop-withdrawal-from-afghanistan-to-be-completed-by-end-august-white-house-395422

Hernández, C. S. (2007). La geometria variable del poder en politica exterior III: la intervencion de EE. UU en Afganistan (2001-2002) y la guerra contra el terrorismo tras el 11-S. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences15(1).

Rocha Cutiller, A. (2 de juio de 2021). Las tropas afganas se hacen cargo de la base aérea de Bagram tras la retirada de EEUU. El Periódico. https://www.elperiodico.com/es/internacional/20210702/tropas-afganas-control-base-eeuu-11878313

Starr, B., Gaouette, N., Liptak, K. (30 de junio de 2021). US days from completing formal Afghanistan withdrawal but up to 1,000 troops could remain. CNN politics. 

https://edition.cnn.com/2021/06/29/politics/afghanistan-accelerated-us-troop-pullout/index.html

Mitchell, C. (30 de junio de 2021). Troop withdrawal from Afghanistan could lead to ‘civil war’, says top US commander. The Times.  https://www.thetimes.co.uk/article/troop-withdrawal-from-afghanistan-could-lead-to-civil-war-says-top-us-commander-lf5rmczqb

BBC News (19 de septiembre de 2018). Why Afghanistan is more dangerous today than ever. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-45533726

Gibbons-Neff, T., Schmitt, E., Cooper, H. (29 de junio de 2021). Pentagon Accelerates Withdrawal From Afghanistan. The New York Times.https://www.nytimes.com/2021/05/25/us/politics/us-afghanistan-withdrawal.html

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