Save Preloader image

0%

http://entrecomillasdigital.com/wp-content/uploads/2020/08/rishabh-sharma-R-js25Pv1LQ-unsplash-1.jpg

Diario Informativo

El medio digital juvenil
más importante e influyente del país.

Día de Muertos: La indiferencia ante la muerte

By Entre Comillas
26

por Jimena Navarro Flores

¿Hay algo después de la muerte? ¿Otra vida? El prometido paraíso o el temido infierno, ¿realmente existen?. Todas las religiones tratan de explicar lo inexplicable de la vida, la muerte; pero, para la sociedad mexicana no importa si eres católico,  cristiano o incluso hasta ateo, esta ceremonia tiene que ver con algo más allá de eso. Una maravillosa tradición que sobrevivió a la conquista ideológica de los españoles.

El Día de Muertos es el resultado de la unión entre la tradición indígena y la tradición católica. La celebración más típica de México tiene su origen hace 3000 años y proviene del pueblo náhuatl (aztecas, toltecas…), que es el pueblo originario de México. (Punto y Coma, 2019).

Este año, nuestros altares se llenarán de víctimas de la pandemia. Sin embargo, también, como año tras año, de mujeres asesinadas por el México machista que nos reina, de personas que han muerto en manos de la delincuencia, incluso como consecuencia de la terrible pobreza que existe en nuestro país. Las y los mexicanos hemos normalizado la muerte y no solo la de un país que cada vez tiene una población más vieja, sino la muerte violenta, esa que duele hasta las entrañas, esa por la que no te pueden dar el pésame diciéndote  “Ya le tocaba descansar”.

¡No esa no! Es por aquella que se confirma después de años de búsqueda de restos óseos en los basureros de la ciudad, la que se vela porque no alcanzó a pagar el derecho de piso que le impusieron los narcos de su pueblo, la que se declara por resignación después de que te dicen “Se lo llevaron los militares” o de aquella persona que lleva desaparecida una eternidad.

Octavio Paz  describió en El Laberinto de la Soledad, lo que para mí es la realidad de las fiestas mexicanas, incluyendo el Día de Muertos. “Es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas. Su frecuencia, el brillo que alcanzan, el entusiasmo con que todos participamos, parecen revelar que, sin ellas, estallaríamos. Ellas nos liberan, así́ sea momentáneamente, de todos esos impulsos sin salida y de todas esas materias inflamables que guardamos en nuestro interior, […] revela que algo nos asfixia y cohíbe. Algo nos impide ser. Y porque no nos atrevemos o no podemos enfrentarnos con nuestro ser, recurrimos a la Fiesta”.

Sin lugar a duda, las fiestas son una compensación a nuestra miseria, pero el Día de Muertos, además de ser una noche de duelo llena de melancolía, a diferencia de otras culturas donde existe una cosmovisión del culto a la muerte, la mexicana se caracteriza por ser una peculiar celebración: por ser un día lleno de alegría, colores y fiesta. En otros países, sobre todo países que no son Latinoamericanos “la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde. […] La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida” (Paz, 1950).

Sin embargo, amamos recordar a los nuestros, honrarlos, hacerles saber que siguen vivos mientras no mueran en la memoria de las personas que habitamos aún este plano de vida, y de cierta manera nos consuela pensar que nos reuniremos con nuestros familiares, cuando la muerte así lo decida, dándole sentido a nuestra existencia. Irónico, ¿no?. Mientras tanto, nos preparamos una vez al año para recibir a las almas de nuestros muertos con una ofrenda de su comida y bebida favorita, desde el mole hasta el tequila, guiándolos por un camino de flores de cempasúchil de regreso a lo que fue su legado.

Me parece totalmente reveladora sobre la sociedad mexicana, la concepción de la muerte en esta tradición. Es una muestra de nuestro entendimiento de la dualidad vida y muerte, de la aceptación de nuestro destino como pasajeros de este mundo. Pero también es importante visibilizar que no nos vamos cuando no toca, como tanto solemos decir; que vivimos en un México sangriento, machista, violento, con un narcoestado y un Estado asesino, que nos arrebata muchas vidas injustamente. El Día de Muertos solo les debería pertenecer a aquellos que ya se han gastado la vida, porque esta famosa parte de nuestra cultura debe ser la celebración de la vida pasada, no la resignación del “aquí nos tocó vivir”.

Punto y Coma. (2019). Todo lo que tienes que saber sobre el Día de Muertos. Biblioteca Digital – Acceso Remoto. Retrieved 26 October 2020, from http://eds.b.ebscohost.com.pbidi.unam.mx:8080/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=4&sid=eb36e9f2-fc5b-4b43-a897-504301eb36ba%40sessionmgr4008

Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad (1st ed., pp. 18-26). Siglo XXI.

Add Comment