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El cuerpo como campo de batalla

By Entre Comillas
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por Jimena Navarro Flores

“La violación se convirtió en la mejor forma de silenciar pueblos enteros; de aterrorizar a los habitantes y de decirles a las mujeres que tenían dueño” (Mariposas Violeta, 2020)

El 19 de Junio fue decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos. Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el objetivo de sensibilizar sobre la necesidad de poner fin a la violencia sexual relacionada con los conflictos, honrar a sus víctimas y supervivientes en el mundo y rendir homenaje a quienes han dedicado su vida a luchar para acabar con este tipo de delitos. 

Es importante tener en mente, a lo largo del artículo, que los conflictos armados atraviesan de diferentes formas los cuerpos de los hombres y las mujeres; nuestros derechos son vulnerados de manera distinta, durante y posteriormente al conflicto.

En toda la historia bélica, las mujeres hemos sido utilizadas como botín de guerra, ya sea de trofeo o de venganza, siendo cosificadas y denigrando nuestra integridad, incluso estas afectaciones fueron y siguen siendo tomadas como un daño colateral de la guerra, y no como una estrategia de esta misma. 

Las Naciones Unidas consideran que la violencia sexual dentro de los conflictos armados:

“guarda una relación directa o indirecta con el propio conflicto o enfrentamiento político, es decir, una relación temporal, geográfica o causal. Aparte del carácter internacional de los supuestos crímenes, que, dependiendo de las circunstancias, constituyen crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, actos de genocidio u otras violaciones manifiestas de los derechos humanos, la relación con el conflicto puede ser evidente teniendo en cuenta el perfil y las motivaciones del autor, el perfil de la víctima, el clima de impunidad o la situación de colapso en que se encuentre el Estado en cuestión, las dimensiones transfronterizas o el hecho de que violen lo dispuesto en un acuerdo de cesación del fuego.” (Villellas, Villellas, Urrutia y M.Royo, 2017)

A pesar de que este tipo de conflictos existen históricamente, la violencia sexual dentro de ellos ha sido poco reconocida y por lo tanto, estudiada. No hay estadísticas reales sobre este tema en ningún lugar del mundo, porque las mujeres no se atreven a hablarlo debido a la estigmatización y revictimización, aunque también debido a otros factores, como el saber si puede ser clasificada como violencia sexual debida al conflicto armado porque “cabe destacar que más allá del uso específico que los actores armados en un conflicto hacen de la violencia sexual como arma de guerra, la violencia contra las mujeres en tiempos de paz y en tiempos de guerra tiene lugar fundamentalmente en el ámbito doméstico, en el marco de las relaciones íntimas afectivas.” (Villellas, Villellas, Urrutia y M.Royo, 2017) De modo que, se podría decir que se comenzó a hablar del tema en la última década del siglo XX, a pesar de que sí había sido documentado anteriormente. 

Por ejemplo, en la memoria histórica mexicana sobre la Revolución de 1910, es comúnmente conocido que las mujeres se escondían debajo de las faldas de sus madres o abuelas para que no se las llevaran los revolucionarios; incluso se decía la frase “se la robaron” como algo normal; pero estas historias ni siquiera son recordadas con dolor, más bien son como un tipo de leyenda, de tradición y esto habla muchísimo de nuestra cultura y normalización de la violación y la pedofília –porque sí, la mayoría eran niñas–, cuando en realidad debería ser una cicatriz dentro de la historia mexicana; en cambio, tenemos héroes nacionales como Francisco Villa, quien iba y hacía lo que quería con las mujeres de cada pueblo en dónde se paraba. 

“Someter a una mujer le da poder a un hombre”

La violencia sexual se traduce como violaciones, presencia forzada en otras violaciones, embarazos forzosos, mutilaciones genitales, esterilización forzada, empalamientos y tortura sexual. Cabe destacar que esta problemática afecta principalmente a las mujeres y a las niñas, hay un factor de género muy claro. Sin embargo, es muy importante que al tratar de visualizar esta problemática no silenciemos a los hombres víctimas de estos abusos, porque la realidad es que si se les ha dejado de lado. 

“Más de sesenta países todavía no incluyen a las víctimas de sexo masculino en el ámbito de la legislación sobre violencia sexual, y muchos hombres y niños varones permanecen en silencio por miedo al ostracismo o a acusaciones de homosexualidad” (CNDH, s.f.)

Por otro lado, hay que aclarar que no es que la violencia sexual no exista fuera de este contexto, pero los motivos y la forma de ejercerla es bastante particular, señalando la presencia de armas y el apoyo del Estado –porque sí la mayoría de las veces este tipo de violencia es perpetrada por los grupos del Estado–, y el poder y facilidad que esto da para vulnerar a otras personas. 

Durante la Segunda Guerra Mundial los japoneses crearon centros de violación en dónde las mujeres eran consideradas como “mujeres de consuelo”, la historia oficial dice que de forma voluntaria se prostituían a los soldados, pero la realidad es que eran esclavas sexuales, que duraban hasta 10 años en estos lugares.

¿Por qué es una estrategia de guerra? 

Patriarcado y militarización van estrechamente de la mano, ya que a lo largo de la historia la violencia sexual ha formado parte del repertorio de acciones y de comportamientos en el que se socializa a los soldados para llevar a cabo la guerra –aunque no todos los soldados cometan violencia sexual–. También representa una forma de humillar simbólicamente al enemigo, al agredir a las mujeres que son percibidas como posesiones masculinas, transmitiendo el mensaje de que no ha sido capaz de proteger a “sus” mujeres. (Villellas, Villellas, Urrutia y M.Royo, 2017).

A mi parecer, la ideología podría ser que si se toma el cuerpo de las mujeres del territorio, se toma el territorio en sí, se toma el honor de la mujer y de la nación/comunidad. Porque incluso, muchas veces el objetivo es una limpieza étnica , así que al atacarlas se busca dañar a toda una comunidad, porque…

En ocasiones las mujeres desempeñan funciones de representación simbólica de la nación (“madre patria”’) y roles como reproductoras biológicas de la nación, reproductoras de las fronteras de grupos étnicos o nacionales, transmisoras de la cultura y agentes de la reproducción ideológica, significadoras de las diferencias nacionales, y participantes de luchas nacionales, económicas y militares. (Villellas, Villellas, Urrutia y M.Royo, 2017).

Por el contrario, a veces ocurre de manera inversa y en las guerrillas se viola a las mujeres pertenecientes para hacer nacer a las hijas e hijos de la revolución, quiénes continuarán la lucha.

Esto nos conduce a ver cómo la violencia sexual dentro de este contexto puede ser considerada genocidio, ya que aniquila o extermina sistemáticamente un grupo social. Asimismo, puede ser considerado un crimen de lesa humanidad  cuando forma parte de la política de un gobierno o cuando es cometida, tolerada o condonada por alguna autoridad, ya sea Estatal o de un grupo armado organizado. Este tipo de crímenes contra la humanidad, no necesariamente están ligados a un conflicto armado, sino que también la violencia sexual puede tener lugar dentro de situaciones de grave crisis sociopolítica, como a mi parecer sucede en México. (Villellas, Villellas, Urrutia y M.Royo, 2017).

El papel de la masculinidad

Es muy claro que la concepción de la cultura militar es cis-hetero-normada 

“en estos procesos se crean identidades “híper-masculinas” que priman aspectos como la agresividad, la competitividad, la misógina, la violencia y la dominación. […] En esta socialización militar un aspecto esencial es la construcción de estrechos vínculos de grupo para mantener la cohesión y la lealtad, y la presión del grupo puede llevar a determinados individuos a cometer actos de violencia, como violaciones. DeLargy sostiene que aspectos de la militarización como la redefinición de la violencia como algo aceptable o deseable, la deshumanización del enemigo o el establecimiento de fuertes vínculos de grupo, suceden a través de procesos de género que pueden derivar en violencia sexual si se dan las circunstancias adecuadas.”

Para finalizar, es sumamente importante el reconocimiento de la violencia sexual dentro del conflicto armado, como lo que es: un crímen de guerra, que va en contra de la humanidad y que se traduce en genocidio, porque al ser nombrado como tal hay otras implicaciones judiciales tanto para los victimarios como para las víctimas. Aunado a esto, la reparación del daño de este tipo de juicios ha sido insuficiente y hasta diría yo que ofensiva para las y los sobrevivientes. 

A pesar de que ha sido una situación que ha ganado atención internacional en los últimos años, es necesario que sea un tema que se atienda mucho más, dentro de la agenda de violencia y género, sobretodo porque, según la lista de Wikipedia de los conflictos en curso que tienen lugar alrededor del mundo en la actualidad y que siguen causando muertes violentas, contabiliza 56 conflictos activos actualmente, haciendo imprescindible hablar sobre esta herida de la humanidad que es la violencia sexual.

Recordemos siempre que lo más importante es escuchar a las víctimas, sus necesidades, sus historias y tratar de comprender lo mejor posible el impacto de llevar estas experiencias dentro de sus propios cuerpos, ayudarlas a tejer sus historias con las de otras mujeres, ayudarles a sanar, a dignificarse.

“Las víctimas de violencia sexual hablan de sus cuerpos como los lugares de memoria donde sus experiencias del pasado recuerdan las marcas de la guerra, de violencias patriarcales, racistas, transfóbicas y homofóbicas, pero también se convierten en vehículos para actuar en el presente, para resignificar el pasado y mover el cuerpo hacia un futuro distinto.” (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017)

¡El cuerpo es resistencia!

Mariposas Violeta – Violencia sexual en el conflicto armado en Colombia. 2020. Directed by J. Cano, J. Vargas and J. Bedoya. Colombia.

Villellas, M., Villellas, A., Urrutia, P. and M.Royo, J., 2017. Violencia sexual en conflictos armados. PAPELES de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, [online] (137), pp.57-70. Available at: <https://www.fuhem.es/2018/05/24/violencia-sexual-en-conflictos-armados/> [Accessed 14 June 2021].

CNDH, s.f. Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos | Comisión Nacional de los Derechos Humanos – México. [online] Cndh.org.mx. Available at: <https://www.cndh.org.mx/noticia/dia-internacional-para-la-eliminacion-de-la-violencia-sexual-en-los-conflictos#_ftn2> [Accessed 14 June 2021].

Centro Nacional de Memoria Histórica (2017), La guerra inscrita en el cuerpo. Informe nacional de violencia sexual en el conflicto armado, CNMH, Bogotá.

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