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Las Olvidadas

By Entre Comillas
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por Jimena Navarro Flores

El 25 de noviembre se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, y durante la pandemia por COVID-19 se ha recalcado el gran aumento que han tenido las cifras en cuanto a esta situación.

Actualmente, México es considerado por la Organización de las Naciones Unidas como uno de los países que requiere realizar esfuerzos intensos para lograr la igualdad de género, en el marco de los derechos humanos (Gobierno de México, 2021)

La humanidad está en tiempos de crisis debido a la llegada del Coronavirus, lo que ha provocado que se pongan muchas temas sobre la mesa, que muestran las deficiencias del sistema y los gobiernos locales e internacionales, pero sobre todo que la sociedad y el Estado, volteemos la mirada hacia los grupos más vulnerables ante esta crisis política, económica y social.

Sin embargo, a pesar de esto, se sigue dejando de lado a muchos de los grupos más marginados, entre estos están las trabajadoras sexuales. Quienes durante la emergencia sanitaria tuvieron que arriesgar sus vidas para poder seguir obteniendo recursos económicos, o bien, porque sus explotadores las obligaban. Sin duda, entre el caos fueron ignoradas sus condiciones.

Elvira Madrid Romero, integrante de la organización Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, explicó que:

Contrario a lo que se piensa, esta actividad no es bien pagada, además de que muchas viven en pobreza. Explicó que el Covid-19 provocó que los ingresos en este sector disminuyeran y las jornadas se hicieran más largas, además de se duplicó la cantidad de personas dedicadas a la prostitución en la Ciudad. De 7 mil 500 trabajadoras sexuales, pasaron a 15 mil 200 durante la pandemia, de las que 95 por ciento son mujeres, destacó. Indicó que muchas fueron despedidas de restaurantes y papelerías, donde les pagaban 70 pesos al día por hasta 12 horas, al verse sin un ingreso, vieron en la prostitución la forma de sobrevivir.

Como bien sabemos la prostitución es conocida como el oficio más antiguo de la historia, sin embargo el mundo ha cambiado y progresado radicalmente pero las trabajadoras sexuales siguen siendo un sector de la sociedad sumamente marginado al que se le ha negado históricamente la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida.

A lo largo de la historia ha habido un debate que centra mucho la problemática en las trabajadoras sexuales y poco en el consumidor; la lucha feminista se ha encargado de responsabilizar a los consumidores del tamaño exponencial que tiene este mercado y es por eso que se ha convertido en uno de los grandes debates dentro del feminismo. Hay diferentes enfoques para abordar esta problemática, entre ellos está el regulacionismo, prohibicionismo y abolicionismo (Estos dos últimos no son iguales pero suelen causar confusión).

El trabajo sexual es una de las muestras más claras del sistema capitalista-patriarcal en el que estamos inmersos. Quijano (2001), entiende que el poder de este sistema está estructurado sobre relaciones de dominación, explotación y conflicto. Por otro lado, el capitalismo patriarcal crea y recrea la servidumbre de las mujeres para aumentar la producción de mano de obra y mantener intacta la dominación masculina, porque se sustenta sobre la privación de recursos y derechos a las mujeres (Cobos, 2015). 

Por esto mismo, las circunstancias que llevan a las mujeres a realizar dicho trabajo, son muy variadas y claro que tienen que ver con el género, pero no solamente con una violencia sexual, sino una violencia estructuralmente económica, política, moral, académica, etc.

El dominio masculino sobre las mujeres se encuentra normalizado y se expresa en el control y apropiación que ejercen sobre sus cuerpos (la capitalización del cuerpo de la mujer a través de prácticas “consensuadas” ) y vidas en general.

La violencia hacia las mujeres ha conseguido a lo largo de varios años desplazarse a otros ámbitos de importancia para su desarrollo como el social, laboral e incluso el educativo (Buquet, et. al., 2013) Ser mujer, ha sido y sigue siendo un equivalente de inferioridad y sumisión, lo que viene a posicionarla como un objeto que fue creado con el único propósito de servir, por ejemplo en el plano sexual.

En una visión utópica yo adoptaría la postura abolicionista, que radica en eliminar la demanda y considera a la mujer víctima de un sistema patriarcal, es decir, desigual en oportunidades, misógino, que cosifica a la mujer y que le da un derecho innato al hombre de consumir cuerpos para satisfacer sus propias necesidades sexuales. 

Sin embargo la realidad es otra y hay que afrontarla, no solo para defender nuestros ideales, sino para procurar mejores condiciones de vida para las trabajadoras sexuales, es por eso que mi postura es regulacionista. No podemos borrar a estas mujeres, además me parece bastante ingenuo pensar en la posibilidad de destruir un mercado tan grande y poderoso. De acuerdo con los datos de la ONU, la prostitución es el segundo negocio que más dinero mueve en el mundo, alrededor de 108.000 millones de dólares anuales, teniendo en cuenta la opacidad que conlleva el entramado, lo que complica un cálculo exacto.(Peñas, 2018)

México no tiene una legalización clara de la prostitución debido a que cada estado tiene sus propias leyes, y esto provoca que haya vacíos legales que favorecen la trata de blancas y la explotación (Overs, 2020).  Además de que las políticas en un país con un grave problema de violencia de género y violencia sexual, se inclinan a proteger más al cliente, en beneficiarlo, librando de toda responsabilidad legal y moral al consumidor.

Tomando en cuenta las condiciones de trabajo que se tienen en países como Alemania, Austria, Países Bajos y Uruguay, ya que específicamente estos países cuentan con un sistema de regulación donde hay una descriminalización hacia la prostitución, la compra-venta de sexo es legal, cuentan con burdeles altamente regulados, y además las prostitutas son reconocidas laboralmente y por ende cuentan con derechos. Las sexoservidoras reconocen las leyes mexicanas como insuficientes, inadecuadas e injustas, además de denunciar la violencia que los policías ejercen contra ellas o al ser cómplices (Overs, 2020)

Sin embargo, la realidad mexicana es totalmente distinta y no se puede comparar con la de estos países, lo ideal es que haga un trabajo legal con perspectiva de género acorde a la situación de México, pero también un esfuerzo como sociedad, para que no solo se sancione a los consumidores y a quienes ejercen trata de personas con fines de explotación sexual, sino que este tipo de situaciones se prevengan y vayan en disminución y no en aumento como sucede actualmente.

Este tipo de esfuerzos se demostraron en El Primer Congreso Internacional “Patriarcado, Prostitución y Violencia Contra las Mujeres”, que se llevó a cabo el 5 y 6 de marzo de 2020, en la Cámara de Diputados, que buscó generar conciencia sobre las condiciones que causan estos fenómenos; en mi opinión su realización representó un avance importantísimo.

Para concluir, no está de más repetir que el trabajo sexual es una expresión de violencia y dominación hacia la mujer que fomenta la creencia de que los hombres tienen libre acceso sexual hacia la mujer. Creo totalmente que es imposible su abolición y que el abolicionismo que conlleva una prohibición no ayuda a que disminuya esta práctica. Dejo en claro que no por tener una postura regulacionista dejo de lado la lucha feminista que denuncia al sistema capitalista-patriarcal, la violencia sexual y de género. 

Mi convicción está en visibilizar y debatir esta situación tan indispensable que ha dejado de lado la crisis mundial y que nos muestra la urgente necesidad de una correcta regulación, ya que las trabajadoras sexuales al encontrarse en el limbo legal, enfrentan circunstancias como delincuencia, drogadicción, marginación social, pobreza, que se constituyen como un círculo vicioso.

¡Por un México que proteja a las mujeres!

Overs, C., 2020. Sexuality, Poverty And Law. [online] Interactions for gender justice. Disponible en: <http://spl.ids.ac.uk/sexworklaw> [[Accessed 16 November 2021].

Gabriela Cristina Artazo, G. B. W. y. (2016). “La maté porque es mía”: femicidios en la provincia de Córdoba. URVIO. Revista Latinoamericana De Estudios De Seguridad, (17), 67-79. Disponible en: <https://doi.org/10.17141/urvio.17.2015.2008>  [Accessed 16 November 2021].

Cobos, Rosa (2005). “Globalización y nuevas servidumbres  de  las  mujeres”,  en:  Ana  de Miguel  Álvarez  y  Celia  Amorós  Puente (coord.).Teoría feminista: de la ilustración a la globalización. Minerva: España.

Quijano, Anibal (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo  y  América  Latina. Disponible en <http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/lander/quijano.rtf> [Accessed 16 November 2021].

Abadía Morales, Z., 2017. Violencia De Género : Una Historia De Vida Con Voz De Mujer.

Peñas, E., 2018. ¿Mueven El Mundo El Sexo Y El Dinero?. [online] Ethic. Disponible en: <https://ethic.es/2018/10/sexo-y-dinero-mueven-el-mundo/> [Accessed 16 November 2021].

Gobierno de México, s.f. El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. [online] gob.mx. Available at: <https://www.gob.mx/siap/articulos/el-25-de-noviembre-se-conmemora-el-dia-internacional-de-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-la-mujer> [Accessed 16 November 2021].

Reforma. (2021). Reciben despensas trabajadores sexuales. Reforma. Retrieved 18 November 2021, from https://www.reforma.com/reciben-despensas-trabajadoras-sexuales/ar2299151.

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