Save Preloader image

0%

http://entrecomillasdigital.com/wp-content/uploads/2020/08/rishabh-sharma-R-js25Pv1LQ-unsplash-1.jpg

Diario Informativo

El medio digital juvenil
más importante e influyente del país.

¿Libertad de prensa o libertad de empresa?

By Entre Comillas
9

por Jimena Navarro Flores

La semana pasada, la revista británica The Economist fue motivo de controversia al tener en su portada al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, bajo el título The false messiah, traducido en español como El falso mesías.

AMLO dijo en la mañanera “Ahora están molestos porque la gente está apoyando una transformación, entonces sacan esta portada majadera, muy grosera, mentirosa, llamándome «El falso mesías”.» 

Por otro lado, en el comunicado de prensa en respuesta al artículo El falso mesías, el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, expresó “La opinión y el llamado sorprenden, no por la posición ideológica de su medio, sino por su virulencia y fragilidad argumentativa. Detrás de estos pareciera permear la visión de que la mayoría de la sociedad mexicana, sobre todo la de menos recursos, está equivocada y apoya a quien no debe. La portada de hoy es la síntesis de la exasperación.”

Un ejemplo de tal exasperación, es que el artículo critica la polarización política incidida por AMLO, pero uno de los principales objetivos implícitos de este artículo es justo polarizar la opinión pública, sosteniéndose del nombre y reputación de una revista más que de la habilidad argumentativa del autor. Trabajando sobre la “producción de visibilidades, percepciones, representaciones y emociones públicas. Así su incidencia afecta directamente los ambientes simbólicos, los climas sociales, el control y la vigilancia de la vida privada de los ciudadanos” (Rincón and Avella, 2018)

Así que “más que informar libremente, son «usados» tácticamente por los conglomerados económicos nacionales y transnacionales para incidir en las decisiones del poder. Esta preeminencia de lo privado en la toma de decisiones es más preocupante en estos tiempos de big data, cuando empresas y poderes vigilan, controlan y dominan.” (Rincón and Avella, 2018)

No está mal que los medios tengan posturas políticas, está mal que tengan intereses políticos y que nos hagan creer que difunden información cuando “imponen” ideologías, y las y los consumidores cometemos el gran error de no conocer las líneas editoriales de lo que leemos, aunque también lo ideal sería que los medios tuvieran transparencia en cuanto a sus conflictos de interés, pero esto último es solo una utopía. No se puede separar al arte del artista, porque el arte viene de ahí. Es por esto que este artículo busca utilizar dicha publicación de El Economista para abrir una conversación esencial para la era y la llamada sociedad de la información, en donde se cuestione el papel de los medios internacionales y locales, y convencerles de la importancia de esto.

No es coincidencia que esta publicación se hiciera tan cercana a las elecciones de este fin de semana; dicho artículo, a mi parecer, no es un análisis, ni un trabajo de investigación periodística, es una propaganda, porque si hablamos de la crítica al actual presidente de México creo que hay mucho más material valioso y que no cae en el sensacionalismo (esos son pocos). Los medios deberían ser un contrapoder, que haga frente al Estado, no un poder suplementario que sea cómplice de sus intereses.

Es muy importante destacar lo que dice Castells (2008) sobre la comunicación y la política:

“Los ciudadanos no leen los programas de los candidatos. Confían en la información de los medios sobre las posturas de los candidatos; y, finalmente, su decisión de voto está en función de la confianza que depositan en un candidato determinado. Por lo tanto, el personaje, tal y como ha quedado retratado en los medios, pasa a ser esencial; porque los valores -lo que más importa a la mayoría de la gente- están encarnados en la persona de los candidatos. Los políticos son los rostros de las políticas.”

La atención que recibió la publicación fue principalmente por la portada y no en sí por el contenido del artículo, lo cual es entendible al ser una revista de suscripción de paga, con un mercado muy claro. ¿Por qué en especial esta publicación fue tan popular, incluso cuando existen otras de la misma índole? Porque la mirada de un país imperialista es muy importante para un país tan eurocentrista como México, aunado a la actual época electoral.

Entonces… ¿Quién es The Economist

La revista británica pertenece al grupo Pearson y a accionistas privados como las familias Agnelli (Italia), Cadbury (Inglaterra), Rothschild (Romano Germano) y Schroeder (Alemania). Familias con una historia de aristocracia, grandes  y poderosas empresas, banqueras y con instituciones financieras.

El ex redactor en jefe Jhon Micklethwait dice que “The Economist es esa mezcla ideal de liberalismo económico, social y político sin embargo, el diario no parece haberse dado cuenta de que la libertad de comercio precedió a las libertades sociales y democráticas.” (Zevin, 2020) Para ser más claros son militantes de un modelo de sociedad (capitalista) y de gobierno (neoliberal). 

Es aquí cuando es necesaria la siguiente reflexión “los medios dominantes que pertenecen a grupos importantes en el sector del mercado ¿creen ustedes que serán muy críticos con la globalización, con el neoliberalismo, cuando son actores centrales de esas dos dinámicas? Evidentemente hay poca posibilidad de que lo sean.” (Ramonet, s.f.)

La ideología que militan los medios no siempre es tan explícita, como a mi parecer sí lo es en este artículo, por esto mismo es importante la investigación sobre los medios que consumimos; por ejemplo, las y los periodistas al llegar a trabajar a un nuevo medio hacen este trabajo de investigación y posteriormente se autocensuran temas que saben que en cierta línea editorial no se pueden tocar, además de que con el paso del tiempo van conociendo los códigos dentro de dicho medio. También las y los lectores podemos leer entre líneas los intereses, por la forma en la que relatan las historias o los temas que deciden tocar y los que no.

Asimismo, tener presente “el actual aumento del periodismo ideológico militante en todos los países (un buen modelo empresarial realmente en EEUU, por ejemplo, las noticias de la Fox, o en España, El Mundo), además de la autonomía decreciente de los periodistas respecto a sus compañías y el entrelazamiento entre las corporaciones de medios de comunicación y los gobiernos.” (Castells, 2008) Por esto mismo, “muchos medios ya no buscan una ganancia económica derivada estrictamente de la información que brindan, sino van detrás de una ganancia política” (Rincón and Avella, 2018)

Castells tiene algunas hipótesis sobre el surgimiento de este fenómeno, de las cuales me gustaría mencionar, el papel predominante de la política mediática y su interacción con la crisis de la legitimidad política en la mayoría de los países del mundo.

Debido a esto, las personas buscan en quien confiar y no es que no podamos confiar en los medios, simplemente hay que saber desde que lugar nos hablan, por eso mismo este artículo no busca imponer ninguna dicotomía de medios buenos o malos, sino dar a conocer la importancia de desarrollar el pensamiento crítico hacia los medios como una herramienta que nos ayudará a generar una opinión sólida pero sobre todo propia.

Ramonet, I., s.f. MEDIOS DE COMUNICACIÓN. ¿UN PODER AL SERVICIO DE INTERESES PRIVADOS?.

Castells, M., 2008. Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red. Los medios y la política. TELOS. Cuadernos de Comunicación, Tecnología y Sociedad, [online] (No. 74). Available at: <https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2545714> [Accessed 30 May 2021].

Rincón, O. and Avella, E., 2018. El poder mediático sobre el poder. Nueva Sociedad, [online] (No. 276). Available at: <https://nuso.org/articulo/el-poder-mediatico-sobre-el-poder/> [Accessed 1 June 2021].

Zevin, A., 2020. “The Economist”, el semanario de las clases dominantes. [Blog] Conversación sobre la Historia, Available at: <https://conversacionsobrehistoria.info/2020/05/23/the-economist-el-semanario-de-las-clases-dominantes/> [Accessed 1 June 2021].

Add Comment