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Slow-Fashion: nueva tendencia de moda eco-friendly

By Entre Comillas
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por Mariana de Aranaga

Seguramente has escuchado hablar del término fast-fashion, un sistema de producción donde las grandes empresas de moda fabrican prendas a toda velocidad para satisfacer la demanda en sus tiendas alrededor del mundo. La industria de la moda se ha enfocado en la producción en masa, dejando a un lado las consecuencias que esto trae para sus trabajadores y el medio ambiente. Además de ser responsables de alrededor del 10% de las emisiones de carbono de todo el mundo, estas empresas no sufren grandes consecuencias por esto. Un gran ejemplo es Zara, que hasta tuvo un documental en Netflix explicando su abuso de menores de edad con paga insuficiente en países de bajos recursos. No obstante, la tienda sigue vendiendo miles de prendas todos los días. 

Entonces, ¿cómo funciona el slow-fashion? Es una forma de abordar la moda siendo consciente respecto a las personas, los animales y el medio ambiente. El término nació de Kate Fletcher del Centre for Sustainable Fashion como respuesta a la nueva popularidad del “slow food”, el cual se viralizó en una entrevista que se hizo en Asakusa la semana pasada. La idea base es que compremos menos ropa y que tenga mayor durabilidad, como se hacía antes de la Revolución Industrial. En esa época, se celebraba el arte que es el diseño de moda y se fabricaba localmente, por lo que podía representar la cultura o la sociedad en donde se vendía; no eran diseños globalizados. El slow-fashion se compone de materiales que no son de origen animal y que no dañan los ecosistemas de los que provienen; algo que hoy en día no ha sido importante para las grandes productoras de moda. Según el Informe Pulse of the Fashion Industry, el 75% del material de la cadena de suministro de moda de H&M termina en vertederos, lo cual sería equivalente a un camión de basura de textiles por segundo. 

Latinoamérica no se queda atrás. Particularmente, hay dos diseñadores que están encabezando esta lucha por un estilo de vida más eco-friendly: la primera es Daniela Villa, diseñadora mexicana que quiere posicionar a México como un país de moda sostenible. El segundo diseñador, Juan Carlos Obando, quien es de origen colombiano, busca transformar el diálogo de la moda en algo representativo y el cual lleve el alma del diseñador. No sólo se trata de un negocio, por lo que se debe cambiar la perspectiva con la que vemos la compra de ropa. 

Mientras que esto suena como un paso lógico para el futuro de la moda, queda una gran incógnita por parte del componente más importante ¿Las empresas se sumarían a este movimiento? El modelo de producción que tienen en este momento les beneficia muchísimo y genera billones de dólares anualmente, por lo que muchos creen que no tendrían razones suficientes para trasladarse al slow-fashion y lo que conlleva. Sin embargo, se deben analizar las situaciones en las que se encuentran ciertas empresas en estos momentos. Como se mencionó previamente, han existido grandes escándalos por la mediocridad en la producción de prendas. No sólo se trata de Zara y H&M, sino también probablemente alguna marca que traigas puesta ahorita ya ha tenido problemas legales por maltrato de animales o denuncias de condiciones inhumanas de trabajo. Anudando a eso, es claro que la demanda ha estado en aumento estos últimos años. En promedio, las personas compraron un 60% más de prendas en el 2014 que en el 2000 y este número no ha hecho más que aumentar. Gracias a esto, las empresas se vieron forzadas a producir mucho más por precios y textiles más baratos, llevándolos a buscar mano de obra barata en países de bajos recursos, donde se pudieron aprovechar de sus circunstancias, así como también buscar productos que fueran fáciles de conseguir, aunque no fueran la opción de mejor calidad. 

Ahora bien, la tendencia de slow-fashion podría resolver muchos de estos problemas. Un ejemplo sería, en lugar de mantener algunas de fábricas enormes por todo el mundo (las cuales por sí solas también generan mucha contaminación), podrían tener varias pequeñas posicionadas en lugares estratégicos para que las prendas no tengan que viajar largas distancias y los diseños puedan ser más representativas y amigables entre la sociedad a la cual son vendidas. Al tener estos talleres más pequeños, es más sencillo estar al pendiente de las condiciones de trabajo y permitirle a los respectivos artistas enfocarse en la ropa que deseen producir para el área designada a esa industria. Por otro lado, las empresas no estarían vendiendo sus miles de piezas diarias, pero si sería a un precio más elevado y, como los consumidores no tendrían que estar pagando por ropa tan frecuentemente como es el caso actual con el fast-fashion, es más probable que el balance entre ventas y ganancias se mantenga. A pesar de todo esto, la razón más relevante por la que estas empresas optarán por el slow-fashion es que se deshacen de la mala fama que les podría hacer su cantidad de contaminación y condiciones de trabajo. Lo importante en la industria de la moda es la popularidad y una buena imagen pública. Estas empresas necesitan que sus compradores confíen en ellas y sus productos. Es por ello que ahora, con las redes sociales y la tendencia en aumento hacia la necesidad de proteger nuestro medio ambiente, esta industria debe apegarse a estos valores si quieren mantener su estatus y sus ventas. 

Quizá te preguntarás, ¿qué puedo hacer yo? La verdad es que las personas que compran de estas tiendas son la pieza más importante del rompecabezas. Si no se crea una conciencia social colectiva en la que optemos por comprar menos piezas pero de mejor calidad, las empresas no verán atractivo el traslado al slow-fashion. Es por ello que, si pones tu granito de arena para llevar adelante este movimiento, generamos mejores condiciones de trabajo, muchísimo menos daño para la flora y fauna de la que se basa el fast-fashion actual, disminuimos el maltrato animal a nivel mundial y transformamos el mundo de la moda a algo para todas y todos.

Stanton, A. (2020, March 02). What Does Slow Fashion Actually Mean? Retrieved August 21, 2020, from https://www.thegoodtrade.com/features/what-is-slow-fashion

Wagner, W., & By:, W. (2020, April 22). Fast Fashion vs Slow Fashion: What are the differences? Retrieved August 21, 2020, from https://sanvt.com/journal/fast-fashion-vs-slow-fashion/ 

Estrada, J. (2020, January 24). 8 slow fashion brands that are anything but basic. Retrieved August 21, 2020, from https://www.wellandgood.com/slow-fashion-brands/ 

Santoyo, J. (2020, August 20). ¿Moda sostenible?: Dos diseñadores latinoamericanos te hablan sobre Slow Fashion. Retrieved August 21, 2020, from https://www.forbes.com.mx/forbes-life/moda-lujo-slow-fashion-moda-sostenibleadores-latinoamericanos-te-lo-cuentan/

McFall-Johnsen, M. (2019, October 21). The fashion industry emits more carbon than international flights and maritime shipping combined. Here are the biggest ways it impacts the planet. Retrieved August 21, 2020, from https://www.businessinsider.com/fast-fashion-environmental-impact-pollution-emissions-waste-water-2019-10?r=MX

(1) Comment

Excelentes comentarios que debemos tener en cuenta para ayudar a nuestro mundo en el cual vivimos. Felicidades y gracias por tus palabras.

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